ENTRENAMIENTO

 

En la planificación y la programación tenemos la herramienta perfecta
que nos permitirá realizar en todo momento un correcto proceso de entrenamiento.

El entrenamiento de alto nivel en cualquier disciplina deportiva se caracteriza por el orden de su planificación y la búsqueda de objetivos mediante propuestas concretas que se deberán alcanzar en tiempos prefijados. Por diversos motivos la musculación con fines estéticos y el fisicoculturismo en general, no utilizan esta herramienta habitualmente, quizás por desconocimiento de la misma o por que se la han planteado como una ciencia oculta privativa de los grandes genios del entrenamiento.

 

Debemos intentar establecer unos criterios básicos que deben de ser observados a la hora de planificar y prescribir un programa de entrenamiento:

- No emplearse ejercicios que supongan un mínimo riesgo para la integridad y seguridad de los ejecutantes

- Valorar la normalidad anatómica y funcional y prescribir ejercicios en base al nivel de partida.

- Valorar y eliminar los factores de riesgo cardiovasculares

- Incorporar programas de mejora de la flexibilidad y amplitud de movimientos 

- Priorizar ejercicios destinados a fortalecer grandes grupos musculares, evitando en todo momento el desequilibrio agonistas-antagonistas.

- Realizar un volumen adecuado de y con una intensidad mínima que garantice su incidencia sobre el umbral de mejora y desarrollo

 

 

RESISTENCIA

La resistencia física es una de las cuatro capacidades físicas básicas, particularmente, aquella que nos permite llevar a cabo una dedicación o esfuerzo durante el mayor tiempo posible. Es la cualidad física más importante desde el punto de vista cardiovascular. También contribuye de manera notable en el control del peso y el mantenimiento de la figura.

Los principales objetivos del entrenamiento de la resistencia son lograr un incremento de la cantidad de sangre que llega a los músculos que hacen el principal trabajo y mejorar los sistemas energéticos. La resistencia posee un vínculo muy fuerte con los aparatos circulatorio y respiratorio, y con el metabolismo, especialmente el celular. 

Podemos clasificar los tipos de resistencia según si actúa una parte del cuerpo (resistencia local) o todo el cuerpo (resistencia general), o por si es aeróbica o anaeróbica.

La Resistencia aeróbica se obtiene a través del metabolismo físico y respiratorio, que realizan las células musculares mediante combustiones, es decir, reacciones químicas en presencia de oxígeno. Por estas reacciones las proteínas, las grasas y el glucógeno almacenados en los músculos se oxidan. Este proceso tiene lugar al realizar esfuerzos de más de 3 minutos con una frecuencia cardíaca entre 150 y 170 pulsaciones por minuto. 

Consiste en la capacidad biológica que permite mantenerse en un esfuerzo prolongado a una intensidad media o baja. Dichos esfuerzos aeróbicos se realizan manteniendo un equilibrio entre el aporte de oxígeno y su consumo, definiéndose por lo tanto este tipo de resistencia como aeróbica. Es la cualidad que nos permite aplazar o soportar la fatiga, permitiendo prolongar un trabajo orgánico sin disminución importante del rendimiento.

La Resistencia anaeróbica es el tipo de resistencia utilizada cuando la intensidad es tan grande que no podemos tomar todo el oxígeno que necesitamos, por lo que estamos ante una deuda de oxígeno. Se consideran anaeróbicos aquellos ejercicios de tal intensidad que no puedan efectuarse durante más de 3 minutos (aproximadamente). El entrenamiento de la resistencia es fundamental para prevenir, conservar y mejorar la salud y la calidad de vida.